En el nombre de Nuestro Señor
Jesucristo,
Jesucristo,
por el poder de su Preciosa
Sangre
Sangre
y de su Santa Cruz, rompo,
desato y disuelvo toda envidia,
maldición o maleficio
que haya recaído sobre mi
economía
economía
a causa de la maldad de mis
enemigos,
enemigos,
o por los pecados e injusticias
de mis antepasados
que puedan estar impidiendo
las bendiciones económicas
que Dios tenga para mí.
Lavo con la sangre
de Nuestro Señor Jesucristo
toda contaminación espiritual
que haya recaído
sobre mis bienes económicos
a causa de los pecados
que con ellos hayan cometido
las personas que me los dieron
o los que yo he cometido con
ellos.
ellos.
Invoco la Providencia de Dios
sobre mi patrimonio,
para que la bendición de Dios lo
multiplique
multiplique
y lo haga rendir y me comprometo
desde este mismo instante
a dar limosna a los pobres.

