por el amor ardiente que tuviste al Niño Jesús y por la santísima dulzura que
infundió en tu corazón con sus halagos; por aquellos privilegios que te
concedió para hacer tantos milagros a favor de tus devotos, te suplico te
dignes favorecerme en todas mis necesidades con tu eficaz patrocinio y en
particular te ruego me alcances la gracia que te pido en este día.
muévete a piedad de esta alma acongojada, que en ti puso sus esperanzas;
líbrala, te ruego, de sus miserias. ¡Oh, santo de los milagros!, alivia la
congoja de mi corazón, y haz que yo viva aquí como verdadero amante de mi Jesús
para poder gozar de Él en el Cielo.

