formaste tres jerarquías de ángeles y con maravilloso orden las colocaste sobre
el cielo empíreo, y distribuiste las partes del universo con suma elegancia.
soberano principio, dígnate infundir sobre las tinieblas de mi entendimiento un
rayo de tu claridad, apartando de mí la doble oscuridad en que he nacido: el
pecado y la ignorancia.
mi lengua e infunde en mis labios la gracia de tu bendición.
facilidad para aprender, sutileza para interpretar, y gracia copiosa para
hablar.
al acabar.

