Señor, no me reprendas en Tu furor y no me escarmientes en
Tu cólera. Ten piedad de mí porque soy débil; cúrame porque mis huesos están
quebrados. Ni las medicinas me hacen efecto, ni los remedios causan curación;
es Tu palabra todopoderosa. Oh Señor, cúrame y estaré salvado.
Tu cólera. Ten piedad de mí porque soy débil; cúrame porque mis huesos están
quebrados. Ni las medicinas me hacen efecto, ni los remedios causan curación;
es Tu palabra todopoderosa. Oh Señor, cúrame y estaré salvado.
Amén.

