Santísima, rogad por mi, siempre seáis alabada y bendita. Rogad por este
pecador a vuestro amado hijo, preciosa hermosura de los ángeles, de los profetas,
de los patriarcas, corona de las vírgenes, libradme de aquella espantosa figura
cuando mi alma saliere de mi cuerpo.
gloria, consuelo del cielo, remedio de los trabajos! Con vos, Virgen prudentísima,
se alegran los ángeles.
rogad por nosotros a vuestro bendito Hijo y conducidnos al paraíso eterno, en
donde reináis y vivís para siempre; y allí os alabaremos eternamente.

