normal que, en sus largas horas de oración buscando los caminos del Señor, el
joven Francisco le pidiera que Su luz disipara sus tinieblas, y que las
virtudes y los frutos del Espíritu le permitieran conocer y cumplir, sin demora
ni tergiversación, la voluntad de Dios. Ciertamente, esta oración, en su densa
brevedad, puede ser la oración de multitud de cristianos.
milagro urgentemente San Francisco fue largo, y en él se inserta esta oración.
El Señor lo iba conduciendo mediante acontecimientos sucesivos por caminos que
Francisco no acababa de entender ni sabía a donde le llevaban. Su gran
preocupación era conocer la voluntad de Dios, saber lo que el Altísimo le
pedía, y acertar el rumbo que debía emprender, para lo que recurría a la
oración.
Un día en que paseaba junto a la iglesia de San Damián, llevado del Espíritu
entró en ella y se puso a orar fervorosamente ante la imagen del Crucificado,
que piadosa y benignamente le habló así: «Francisco, vete, repara mi casa, que,
como ves, se viene del todo al suelo». La mayoría de los testimonios de los
manuscritos dice que fue entonces cuando Francisco recitó esta oración como
respuesta al mandato que acababa de recibir. El contenido de la oración encaja
perfectamente en las circunstancias del acontecimiento.
tu santo Nombre Amen.

